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Dependencia
Siguiendo el Memorándum de
la Organización Mundial de
la Salud (OMS) podemos conceptualizar
la dependencia como aquella pauta
de comportamiento en la que se prioriza
el uso de una sustancia psicoactiva
frente a otras conductas consideradas
antes como más importantes.
Este concepto genérico puede
subdividirse en:
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1. Dependencia física.
La droga se ha incorporado al
metabolismo del sujeto. El organismo
se ha habituado a la presencia
constante de la sustancia, de
tal manera que necesita mantener
un determinado nivel en sangre
para funcionar con normalidad.
Cuando este nivel desciende por
debajo de cierto umbral aparece
el síndrome de abstinencia
característico de cada
droga.. |
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2.
Dependencia psíquica.
Compulsión a consumir periódicamente
la droga de que se trate, para
experimentar un estado afectivo
positivo (placer, bienestar, euforia,
sociabilidad, etc.) o librarse
de un estado afectivo negativo
(aburrimiento, timidez, estrés,
etc.).
La dependencia física
es relativamente fácil
de romper tras un período
de desintoxicación que,
con ayuda o no de fármacos,
puede prolongarse como máximo
durante 15 días, en función
de cada droga.
Lo realmente trabajoso es desactivar
la dependencia psíquica,
propiciar cambios en la conducta
y emociones del sujeto que le
permitan funcionar psíquicamente
(obtener satisfacción,
superar el aburrimiento, afrontar
la ansiedad, tolerar la frustración,
establecer relaciones sociales,
etc.) sin necesidad de recurrir
a las drogas. Que le permitan
enfrentar los desafíos
y dificultades que comparten
las demás personas de
su generación, sin replegarse
tras los "cantos de sirena"
de la alquimia.
Pero también es importante
que incorporemos en este documento
un término que no debemos
olvidar y que sin duda guarda
una estrecha relación
con todo lo que aquí
estamos viendo:
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Tolerancia
Se dice que una droga produce tolerancia
cuando es necesario ir aumentando
la cantidad consumida para experimentar
los mismos efectos. O lo que es lo
mismo, cuando los efectos de la misma
dosis son cada vez menores.
Es lo que ocurre, pongamos por caso,
con el alcohol. En los primeros consumos
adolescentes afecta notablemente aún
con dosis muy pequeñas. Sin
embargo, si se repite el consumo con
la suficiente frecuencia, el organismo
se va adaptando al tóxico como
medida de protección, se acelera
la eliminación del alcohol
y se incrementa la capacidad de "aguante".
Aquella persona que "aguanta"
mucho alcohol sin inmutarse debería
sentirse más preocupada que
orgullosa de su supuesta fortaleza.
La tolerancia es un indicio de alteración
metabólica, consecuencia de
un consumo crónico del que
el organismo intenta defenderse.
Cuando un drogodependiente abandona
el consumo, su tolerancia al tóxico
empieza a disminuir, de tal manera
que si, pasado un tiempo, reanuda
el consumo en las dosis de antaño
padecerá una intoxicación
aguda que en función del tipo
de droga de que se trate puede llevarle
al coma y a la muerte. Así
se explican buena parte de las muertes
por sobredosis en sujetos dependientes
de la heroína.
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